Legibilidad en contenidos: por qué me obsesiona y a ti también debería

¿Qué es la legibilidad en contenidos y por qué es tan importante?

Los que nos dedicamos al marketing de contenidos (en cualquiera de sus fases, desde la redacción a la planificación o la dirección), creemos en el potencial de los textos y palabras para llegar a potenciales clientes.

Mediante los contenidos, buscamos la forma de explicar una marca o negocio en sus propias palabras y dejando un recuerdo memorable.

El pilar de toda la estrategia, la base sobre la que se asienta el triunfo o el fracaso de una campaña, serán los textos. Si los textos se tambalean, los objetivos finales también.

Como redactora freelance, tengo esto muy claro. Sé que para que los textos cumplan su función y den pie a una sólida campaña de marketing, deben llegar al lector. Deben explicar conceptos más o menos complejos y resumir ideas más o menos extensas en textos claros y directos. Y aquí entra en juego la legibilidad.

Legibilidad: la facilidad con que un texto es leído y comprendido. Es decir, un texto es legible si es sencillo de comprender. O sea, si su mensaje llega y se asimila.

Y aquí entra la labor del redactor freelance: deberá asegurarse de instalar los cimientos en la casa que supone la estrategia de marketing de contenidos. En otras palabras, asegurarse de que la legibilidad en contenidos es óptima.

Si su texto no se comprende o el mensaje que se pretende transmitir no llega, entonces todo el resto de la estrategia de contenidos quedará en el aire.

Hay una gran de fórmulas lingüísticas para calcular la legibilidad de un texto. Se han establecido así varios puntos que implican una alta legibilidad en contenidos.

¿Cómo se consigue la legibilidad en contenidos?

Dentro de mi labor como redactora, trabajo siguiendo varias fases. La última y diría que casi la más importante es la de corrección del texto. Y aquí es donde me fijo especialmente en la legibilidad. Pero, ¿qué busco exactamente cuando quiero mejorar la legibilidad de un texto?

– La coherencia del texto. Es decir, en que el texto esté estructurado a partir de una idea. Que la información que se va proporcionando al lector vaya en un orden lógico, que le lleve desde desconocer un tema hasta comprenderlo.

O sea, construyo una estructura del texto que ayude al lector a comprender y seguir las ideas en él.

– El vocabulario comprensible. Utilizar palabras de uso común, evitar tecnicismos o anglicismos en la medida de lo posible.

¿Mi labor? Encontrar la forma de explicar conceptos (sean simples o complejos) con palabras comprensibles para todos y, además, evitar repetirme, utilizando sinónimos.

– Simplificar la gramática en la medida de lo posible. Evitar el uso de la voz pasiva, construir oraciones simples (sujeto + verbo + predicado), o simplemente acortar oraciones puede convertir un texto indescifrable en uno sencillo de leer y de comprender.

– Encontrar máximas. Exprimirme los sesos en encontrar frases que resuman en pocas palabras todo el texto. Por ejemplo, más arriba en este texto, cuando definí la legibilidad en contenidos o cuando escribí “si los textos se tambalean, los objetivos finales también”

Estas máximas actúan como puntos de anclaje en la lectura, y permiten al lector ir comprendiendo el texto aferrándose a ellas. Por ello, son vitales.

¿Quieres asegurarte de que tus contenidos llegan y transmiten el mensaje de tu empresa? ¿No estás seguro/a de que tus textos estén cumpliendo sus objetivos?

Hablemos.

alba diez redactor freelance

 

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